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Sergio G. Sanchez y el cine Español
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"Hay que conseguir que los trabajos sean atractivos, que lleguen al público".

Hoy, en el Filmarket Hub, rescatamos la carta que Sergio G. Sánchez, guionista de “Lo imposible” de J.A. Bayona, escribió sobre la situación del cine español, sobre los reproches que se le hacen a la industria, sobre el valor del trabajo duro y la honestidad cuando, de verdad, se quiere hacer una película.

 

 

"No pretendía hacer demagogia. Hablo de una cuestión de imagen que no se nos debería escapar ya que precisamente es el medio con el que trabajamos. Desde que tengo uso de razón llevo escuchando la misma línea de discurso. En cada ceremonia de los premios Goya, cada inauguración de un festival hay un apartado de reclamación, de queja, de eterna protesta por las ayudas insuficientes. Y creo que se llega a un punto de saturación en que la percepción (a nivel calle) de reclamación eterna se vuelve cansina. Efectivamente la situación ahora es más grave que nunca porque, como ha apuntado Susana de la Sierra, hemos llegado a un punto en los recortes en los que ya no se van a poder pagar las ayudas ya concedidas a películas en los dos últimos años. Esto es muy grave. Pero no sé si la solución es seguir protestando de manera muy pública a través de todos los medios disponibles. Demagogias aparte, hay una cuestión muy simple y básica que es que hay mucha, mucha gente que las está pasando PUTAS ahora mismo. Y seguimos erre que erre sin modificar el discurso en medio de unas penurias tremendas en muchísimos sectores. Si el discurso no ha funcionado en treinta años, si no ha generado ninguna simpatía, ¿no sería sensato plantearse modificarlo ahora que en medio de tantas necesidades tiene menos posibilidades de calar que nunca? Por supuesto que el cine es cultura, y que la cultura es necesaria, pero no se puede obligar a nadie a creer que un producto es "cultura". Hay que conseguir que los trabajos sean atractivos, que lleguen al público, grande o pequeño, y tratar cada caso de manera aislada. Se ha llegado a una situación en la que todas las películas cuestan 3 millones, tanto si tienen una producción complicadísima como si se trata de cuatro cabezas hablando en una habitación. Y el sistema que hemos tenido ha favorecido mucho ese tipo de producción de cuatro cabezas hablando en una habitación al que esos presupuestos le van holgados complicando mucho la existencia de otro tipo de cine. Y el público, que es cualquier cosa menos tonto, ha aprendido a identificar ese tipo de cine que se hace totalmente de espaldas a él y huye de esos productos como la peste. Francamente la etiqueta "cultura" le viene grande a muchas películas que ni si quiera estaban competentemente sonorizadas. Por fortuna ya no se hacen películas así gracias a la aparición de las escuelas de cine, pero durante años esa marca de cine español como cultura a la fuerza ha hecho mucho daño, y por eso creo que es urgente la modificación del discurso tan arcaico como esas películas que han dado a nuestro cine mal nombre. Creo que hay fórmulas para cambiar esa imagen. El público tiene que saber que las películas no se financian íntegramente con dinero público, que las subvenciones no van al bolsillo de ningún individuo, si no a pagar a los cientos de personas que trabajan en cada película, y sólo de manera parcial, porque los que hacemos esto nos JUGAMOS LA VIDA a cada película. Porque nos esforzamos muy poco en comunicar la pasión por contar una historia que hay detrás de cada película, el compromiso y el esfuerzo que supone hacerlas. Nos limitamos a mirar desde arriba cuando llega el aplauso y a lloriquear cuando nadie va a verlas. Pero no hacemos esfuerzos por conectar con el público. O no los necesarios. Creo también que se tiene que comunicar que el cine puede ser RENTABLE, y con ejemplos claros y concretos, que existen. Lo Imposible: subvención de 1.800.000 (que ya veremos a ver si se cobra, dentro del escenario que ha planteado Susana de la Sierra) Recaudación: 42 millones, de los cuales, el 21%, es decir , cerca de 8,5 millones, se van directos a las arcas del estado en forma de IVA. Súmale los ingresos para la seguridad social que generan los contratos de los 500 trabajadores de la película, la parte que se lleva hacienda de todos los sueldos de las personas implicadas. Súmale lo que contribuye al mantenimiento de un tejido (ya industrial, si quieres) por su explotación en salas de cine, televisión, vídeo... La red va creciendo. Pero el mensaje es muy simple. La ayuda que el estado presta a la película vuelve a sus arcas multiplicada por cinco ( y me quedo muy corto ) y contribuye al mantenimiento de un tejido industrial. Por no hablar de que luego es un producto que se exporta a todo el mundo y anima a traer rodajes extranjeros a nuestro país al demostrar que aquí tenemos todo lo que hace falta para hacer cine competitivo en el mercado global. Y algunos me diréis, es un caso aislado. Puede que lo sea por las cifras que mueve, pero hay muchísimas películas de presupuestos menores que resultan igual de rentables con recaudaciones inferiores. Es una cuestión de proporción. Nuestro cine, pequeñito, devuelve de mil maneras las ayudas que se le ofrecen. Pues de esto no se habla nunca. Nunca se dice que el cine puede ser un motor económico y un sector industrial potente. Siempre vamos a lo mismo. Y la gente está cansada de escuchar la misma canción. Creo que nos corresponde ajustar los modelos a cada proyecto concreto. Hacer evaluación y autocrítica donde corresponda. Y modificar las cosas para que quepan todos los modelos de cine. Tiene que haber películas arriesgadas y películas hechas para el público, y tiene que haber películas que combinen las dos cosas. Y si no hay dinero en las arcas, hay otros métodos. Mecenazgo, incentivos fiscales para inversores privados, difusión a través de nuevos canales. Hay mil maneras de ir mejorando nuestra situación, cualquiera de ellas más efectiva que entonar otra vez eso de "el estado quiere acabar con nosotros". Los que están ahora se irán. Y los que vengan detrás también. El cine estará siempre. Por eso creo que nos corresponde a los que hacemos cine, más que a nadie, cambiar nuestra situación. Y la situación grave, gravísima, a la que hemos llegado, nos debería servir para reaccionar y aprender a hacer las cosas de otra manera. Porque mientras sigamos dependiendo exclusivamente de los presupuestos generales del estado no seremos nunca una cinematografía sólida y contundente."

¿Estamos realmente dispuestos a buscar nuevos métodos para realizar nuestras películas?

Filmarket Hub Team

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