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En el Filmlab no podemos dejar pasar el éxito de “Ocho apellidos vascos” así que esta semana recogemos el análisis que el profesor Alejando Pardo hace de este interesante fenómeno en el cine español.
Sin lugar a dudas, Ocho apellidos vascos ha marcado un hito en la historia de nuestro cine y se ha convertido en un fenómeno popular sin precedentes. Esta comedia, escrita por Borja Cobeaga y Diego San José, y dirigida por Emilio Martínez Lázaro, ha pulverizado todos los récords de una producción española: el más reciente, mantenerse durante 9 semanas consecutivas como la película más taquillera en nuestro país, igualando a Avatar (2009). Según datos de Rentrak Spain, el pasado fin de semana sumó 1,2 millones de euros y acumula más de 52 desde su estreno. En cuanto a número de espectadores, con 8,8 millones, es la tercera más vista en España, solo por debajo de Titanic (10,8 millones) y Avatar (9,2). A esto se suma la de ser la película española más exitosa de todos los tiempos, sobrepasando a Lo imposible.
Aludiendo a la cifra mágica del título, expongo a continuación ocho razones que explican el éxito de esta película (extraigo varias declaraciones de un interesante artículo del Diario Vasco).
1) Comedia en tiempos de crisis: reírse de uno mismo
El cine siempre ha actuado como eficaz remedio terapéutico ante la cruda realidad, y más si es a base de carcajadas liberadoras. La actual coyuntura económica puede haber sido un caldo de cultivo idóneo para que esta simpática historia de tópicos bien llevados encontrara eco.
El caso es que los españoles hemos dado muestras de reírnos de nosotros mismos a menudo –basta con recordar la saga Torrente–. Quizá por ello mismo llame la atención el éxito de una comedia de tono menos “casposo”.
2) Tipo de humor: cómo acertar con los estereotipos
Más allá del género, Ocho apellidos vascos sale airosa del difícil arte de manejar estereotipos con gracia y salero, y ofrecer un retrato amable y simpático –salvo algún que otro apunte de sal gruesa y una excesiva concentración de expresiones un tanto irreverentes (que forman parte de tópico).
Es difícil encontrar más tópicos juntos, y sin embargo la historia provoca hilaridad de norte a sur, y de este a oeste. Se ha comentado que el humor lleva la marca de Vaya Semanita, y así es gracias a los guionistas, curtidos en ese famoso programa de la ETB2.
3) Guion, guion y guión
Por alusiones, debemos hablar de los dos talentos vascos que firman el guion, Cobeaga y San José, que han escrito juntos otras dos películas que ha dirigido el primero, Pagafantas (2009) y No controles (2010). Se aprecia la complicidad que existe entre ambos, y la continuidad del tipo de humor entre Ocho apellidos y estas otras películas.
“A Diego San José, con quien escribo siempre, y a mí nos encargaron hacer una comedia regional, una comedia sobre tópicos”, recuerda Cobeaga. “Como veníamos de hacer Vaya Semanita, pensábamos centrarlo todo en lo vasco. Lo que pasa es que queríamos una comedia romántica de contrastes, de un chico y una chica completamente opuestos que se conocen. Entonces nos parecía que lo más opuesto a alguien muy vasco era el típico andaluz o el estereotipo del andaluz. A partir de ahí, empezamos a rellenar la historia y es cierto que mucho de lo que habíamos hecho en Vaya Semanita está muy presente en la película”.
Parece ser que la comedia se trabaja mejor a cuatro manos, y así lo ha demostrado este tándem. De hecho, el proceso de escritura fue largo, y la historia, partiendo de la fórmula “contraste de estereotipos vasco-andaluces” dio varias vueltas, hasta dar con su forma definitiva. [Para quien quiera profundizar en el proceso de escritura de este guion, recomiendo el artículo de Bloguionistas].
Con todo, y reconociendo los méritos del guion, hay que admitir que bascula más sobre la sucesión de gags que sobre un retrato humano y verosímil de los personajes. De igual modo, se ha apostado por un cierto minimalismo de personajes –los cuatro principales–, cuando hubiera dado más juego ampliar el entorno familiar (por ejemplo, los padres de él, la madre de ella, por no mencionar a algún hermano o hermana).
4) Un director especializado
Emilio Martínez Lázaro es un director especializado en comedias, responsable de títulos como la comedia musical El otro lado de la cama (2002) y su secuela (2005). El director madrileño aceptó el reto de realizar esta película: “Me atreví porque me llamaron y me dejaron un guion con el que me lo pasé tan bien que me dije: si yo me río así, mi deber es hacer que se rían igual los demás. Aparte, ya era un fan de Vaya Semanita. Lo veía en Youtube y me encantaba”.
5) Buenas interpretaciones
Sin duda, el acierto en el reparto y las interpretaciones llevadas a cabo por el cuarteto protagonista ha sido otra de las claves. “Al principio eran toda una incógnita –reconoce Martínez Lázaro–, porque no había trabajado antes con ninguno de ellos. Pero sí: Karra es un actor muy, muy serio y con muchísimo talento. Carmen tiene una comicidad irresistible, no la voy a descubrir yo. Y Clara ha sido una revelación: su personaje era el más ingrato, pero en el rodaje creció muchísimo. Le auguro un futuro impresionante. Y Dani, bueno, era el novato, pero sabía que funcionaría después de verle dominar una sala de teatro como lo hace. Y eso que tiene un papel dificilísimo, con esos cambios de acento y de actitud…”.
6) Apoyo de Telecinco
En el caso de este proyecto, Telecinco no sólo se encargó de coproducir y promocionar la película, sino que fue quien prendió la hoguera.
En estos últimos tiempos hemos comprobado en numerosas ocasiones cómo el hecho de tener una cadena detrás es un factor muy importante cuando llega el momento de lanzar la película al mercado. En la productora de Mediaset están de enhorabuena. Así lo manifiesta su responsable, Ghislain Barrois: “En el éxito o no de una película, hay una componente de suerte tremenda, pero también se trata de algo preparado. La experiencia nos ha demostrado que necesitamos dos cosas para que funcionen: la fuerza promocional sin una película redonda detrás no sirve para nada. Al juntar ambos elementos, el cielo es el techo”.
7) Cuando el boca-oído funciona, y funciona de verdad
En efecto, más allá de estrategias de marketing o campaña de estreno, algo ha sucedido con esta película para que se convierta en el fenómeno popular que es. Ahí radica esa inexplicable magia del cine, que rompe moldes, desprecia fórmulas y no entiende de predicciones. La gerente de la cadena exhibidora Sade, Coro Odriozola, explica: “Mediaset promocionó muy bien el filme, pero eso se quedaría en nada si no hubiera un boca-oreja que permitió crecer a la película partir de la tercera semana de exhibición. Ha sido el público el que ha generado la corriente de convertir la película en un acontecimiento. En una temporada de cine marcada por grandes dramas el público necesitaba reírse y ésta ha sido la mejor medicina. Ha conectado con la gran mayoría del público, sobre todo con el que no va al cine, y la necesidad social del público español en estos tiempos de crisis es desconectar y reírse sin ningún tipo de esfuerzo intelectual. Por último se ha convertido en un tema social, todo el mundo habla de la película y el que no ha ido a verla siente la necesidad de hacerlo porque es de los pocos que no lo ha hecho”.
Y cuando una película explota, el “techo es el cielo”, en palabras de Barrois. El directivo de Telecinco Cinema confiesa: “Si nos lo hubieran dicho, no lo habríamos creído. Lo imposible fue una película diseñada para el éxito masivo. Ésta no, por lo que el gozo es mayor aún. Es toda una alegría, para nosotros y para el sector en general. La demostración de que se puede tener éxito sin una maquinaria superpesada detrás”.
8) Eficacia de la vigilancia antipiratería
Una última razón que explica el éxito de esta película radica en el eficaz sistema de vigilancia antipiratería seguido por la distribuirá, Universal Pictures España. Hasta esta misma semana, ha sido imposible encontrar una versión digna de la película para descarga (o al menos, no se había difundido de manera masiva). “Universal ha tomado medidas: vigilancia en la red, mucho celo en los días del estreno además de la contratación de compañías de seguridad en los cines. Pero no son muy distintas estas medidas de las que han adoptado otras compañías. Que no roben la película ya forma parte del presupuesto”, afirman desde la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual de la Obra Audiovisual (FAP).
El tiempo dirá si Ocho apellidos vascos merece un lugar en el libro de oro del cine español o en el libro Guinness de los récords. En cualquier caso, y como diría un andaluz castizo, “Que le quiten lo bailao”. Es difícil resistirse ante su descomunal éxito. Por ello mismo, cabe afirmar que ha nacido una franquicia –la segunda parte está ya gestándose, e incluso el remake en Estados Unidos–. Habrá que ver qué si el humor de Vaya Semanita es exportable no solo más allá de la península, sino entre las diferentes autonomías.
#EnjoytheFilmarkethub